Kiwii
Sobre Kiwii

Cómo nació Kiwii

O cómo dejar de pegarnos con papeles a las once de la noche.

Hola. Antes de KiwiiApp, los caminos del emprendimiento nos llevaron primero a la venta mayorista con equipo de comerciales, después a varios negocios de hostelería, y mientras se gestaba Kiwii dirigíamos cuatro centros de belleza donde llegamos a tener más de veinte personas en plantilla.

Si llevás un negocio con empleados sabés cómo va: la parte bonita es atender al cliente, hacer crecer el equipo, abrir otro local. La parte fea empieza cuando cerrás la puerta y te toca la administración. Eso es lo que mató nuestros fines de semana durante años. Y, sinceramente, por eso existe Kiwii.

La cronología de nuestra frustración

1. Los fichajes en papel

Empezamos como todos: una hoja en la pared, los empleados firmaban al entrar y al salir, recogíamos los papeles a final de mes y... bueno, mejor no contar lo que pasaba con la letra ilegible de algunos. O con la hoja que misteriosamente "desapareció" justo la semana en que se acumularon horas extra.

2. La máquina con huella dactilar

Compramos un sistema "profesional" con huella dactilar. Funcionó bien durante un tiempo. Hasta que llegó una inspección y necesitábamos dos años de fichajes. La máquina nos devolvió alegremente el último año y medio. ¿El resto? "Se sobrescribe automáticamente", según el fabricante. Multa.

3. Las liquidaciones: el bucle infinito

Cada mes, sin excepción:

  1. Imprimir veintitantas liquidaciones a doble cara.
  2. Repartirlas centro por centro.
  3. Perseguir a la gente para que las firmara.
  4. Escanearlas todas.
  5. Mandárselas por mail al estudio contable.
  6. Guardar los originales en un archivador que ya no volvíamos a abrir.
  7. Un mes después: "Che, perdí la liquidación, ¿me la mandan otra vez?". Y a empezar la cadena de nuevo.

Multiplica eso por veintitantos empleados y doce meses al año. Echa cuentas.

4. Las facturas, o la caza del tesoro trimestral

Tickets de proveedores en bolsillos de pantalón. Facturas PDF en un mail. Otras en el del encargado. Otras en papel pinchadas en un corcho. Tarjetas de visita con un "te paso la factura" garabateado por detrás. Cada trimestre el estudio contable nos escribía: "Mandanos las facturas del trimestre". Y empezaba la caza.

Cada trimestre acabábamos con un montón de papel, fotos borrosas en el WhatsApp y conversaciones perdidas. Y siempre, sin excepción, alguna factura aparecía tarde o no aparecía.

6. Firmas, firmas y más firmas

Solicitud de vacaciones: firma. Entrega de EPIs: firma. Acuerdo de turno: firma. Confirmación de horas extra: firma. Nosotros persiguiendo a la gente con un bolígrafo por el centro, ellos diciendo "luego, luego". Y luego nunca.

7. Los pedidos entre centros (el caos puro)

Teníamos centros que nos pedían mercancía por WhatsApp. Otros por email. Otros llamaban por teléfono. Y otros simplemente lo dejaban apuntado en un papel junto a la caja registradora con la esperanza de que alguien lo viera. Para hacer un cuadro semanal de qué falta dónde había que rastrear cuatro canales distintos. Ya no era trabajo de empresario, era trabajo de detective.

El click

Una tarde de sábado, después de pasarnos la mañana entera ordenando facturas en el suelo del salón, nos sentamos a hacer cuentas. No de dinero — de horas. Sumamos cuánto tiempo a la semana nos chupaba toda esta administración manual. La cifra fue brutal.

Pensamos una cosa muy obvia: si nosotros tenemos este problema, lo tienen miles de empresarios PYMES exactamente en nuestra misma situación. Gastronomía, belleza, retail, talleres, clínicas. Todos con turnos. Todos persiguiendo liquidaciones. Todos buscando facturas a las 23:00 un domingo.

El software grande (Factorial, Sesame, Personio) está pensado para oficinas de consultoría con jornada fija — no para un restaurante con tres turnos rotativos y empleados que entran y salen cada mes. Y los que sí decían estar hechos para pymes eran caros, complicados, o pedían instalar otra app más que nuestros empleados no iban a abrir jamás.

Pero había una cosa que TODOS nuestros empleados ya tenían instalada y abrían cien veces al día: WhatsApp.

Así nació Kiwii

Málaga, 2025. La pregunta inicial fue sencilla: ¿y si el sistema operativo de la empresa fuera WhatsApp para el empleado, y un panel web para el jefe?

Hoy con Kiwii:

  • Los fichajes se hacen escribiendo "entrar" en WhatsApp. O desde la app. O desde el navegador. O desde el smartwatch. Registro inmodificable con geolocalización y trazabilidad blockchain. Cumple la LCT 20.744. Y, sobre todo, la próxima inspección no nos agarra con un año y medio de fichajes — todos están a salvo desde el primer día.
  • Las liquidaciones se firman digitalmente desde el celular. El empleado las tiene siempre disponibles en su área personal. Nunca más el clásico "perdí la liquidación, ¿me la mandan?".
  • Las facturas se suben con una foto por WhatsApp. La IA las lee, las clasifica y las archiva. Cada trimestre el estudio contable las descarga ya etiquetadas y ordenadas. Cero cazar tesoros en bolsillos de mandiles.
  • Firma electrónica de recibos y documentos integrada dentro de Kiwii. Conforme a la Ley 27.802, con audit trail completo. Sin pagar miles aparte a nadie.
  • Firmas de vacaciones, EPIs, acuerdos de turno: link al móvil del empleado, firma con el dedo, archivado automático. Cero papel, cero perseguir.
  • Pedidos entre centros: todos por el mismo canal, con foto del albarán cuando llega la mercancía, control de stock automático. Adiós a la papelera mental con cuatro canales distintos.

Para quién hicimos Kiwii

Lo hicimos para los empresarios que éramos nosotros hace unos años. Probablemente tenés entre cinco y cincuenta empleados, dos o tres turnos al día, un estudio contable externo, y la sensación de que media semana se te va en cosas que no son tu negocio.

Si lo que leíste arriba te suena a tu vida diaria, Kiwii es exactamente para vos. Gastronomía, belleza, retail, talleres, clínicas, despachos profesionales — cualquier PYME de Argentina con empleados.

¿Querés probarlo?

Catorce días gratis sin tarjeta de crédito. Sin permanencia, sin hardware, sin formación obligatoria. Si después de probarlo no te ahorra al menos cuatro horas a la semana, no renovás. Así de simple.

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El equipo

Rocío Partal

CEO y cofundadora · Málaga

Lleva el negocio, las personas y la dirección estratégica de Kiwii. Tras años montando equipos en hostelería y dirigiendo los cuatro centros de belleza, sabe exactamente qué necesitan los clientes porque ha estado en su lugar.

Felipe Batún

Cofundador y diseñador · Málaga

Diseña el producto y la experiencia. Cada flujo, cada pantalla, cada mensaje de WhatsApp pasa por sus manos antes de llegar a un cliente. Cuando algo en Kiwii se siente fácil, suele ser obra suya.

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Marca operada por Carey Malaga SL, con sede en Málaga, España. Atención al cliente: [email protected].